Etiquetas

, , , ,

 

El rey Pirro de Epiro, emparentado con Alejandro Magno y según se contaba descendiente del legendario Aquiles, plantó cara a la todavía reducida pero en plena expansión república Romana. Corría el año 280 a.c, cuando la ciudad de Tarento, situada en la bota italiana y una de las ciudades griegas situadas en la península itálica, solicitaba ayuda a Pirro, debido al avance de Roma en su intención de ocupar toda Italia.

Pirro, que tras los devaneos sufridos en la preservación del reinado de Epiro, donde fue depuesto con apenas doce años, para regresar y conquistar su legítimo reino, para proseguir a la conquista de Macedonia, aunque tras sufrir un revés que le recluyo en su reino, vio en la llamada de auxilio de Tarento, como una oportunidad de afamar su nombre.

 

 

Junto con su ejército desembarco en Tarento, quienes rehuían en la lucha y contrataban mercenarios, por lo que Pirro, en un primer momento recibido con honores, pronto levantó enemistades por querer reclutar gente de la ciudad en su próximo enfrentamiento con Roma. A pesar de ello su valor le llevó a enfrentar a Roma.

Roma nunca se había enfrentado a un ejército helénico, que destacaba por su llamada formación en falange, haciendo uso de la alargada sarissa de aproximadamente 5 o 6 metros, así como de un animal también desconocido por los romanos, el elefante.

El primer enfrentamiento entre ambos ejércitos, tuvo lugar en Heraclea, donde la victoria fue para Pirro, quien se aprovecho sin duda del uso de los elefantes así como de la formación de falange, a la que los romanos no supieron cómo afrontarla y les provoco gran desconcierto.

 

 

Al año siguiente tuvo lugar un segundo enfrentamiento, esta vez fue en Asculum Piceno, próximo a Ofanto, donde de nuevo Pirro se impuso a los romanos. Estas dos victorias conseguidas por el rey Pirro, no fueron aplastantes ni muchos menos, ni hizo sucumbir el poder de Roma que iba extendiéndose, de ahí surge la definición de “Victorias Pirricas”.

Sabedor Pirro, de que con el ejército que disponía y tras las cuantiosas bajas, y la poca posibilidad de un reclutamiento mayoritario, se percató de que derrotar a Roma, era francamente difícil, a tenor además de la facilidad de reposición de soldados que disponían los romanos para su ejército, por lo que intento llegar a un acuerdo de paz, que no se concreto, salvo en una tregua.

Así Pirro, tras la llamada de auxilio de las ciudades estado griegas de Sicilia, en su lucha contra los cartagines, posibilitó que se marchara de Italia, viendo otra oportunidad de aumentar su gloria. Derrotó a los cartagineses, aunque no obtuvo ese reconocimiento que buscaba.

 

 

Nuevamente Tarento requirió de sus servicios, tras la finalización de la tregua con Roma, así que Pirro regresa a Italia en el año 275 a.c. Roma, sin duda destacaba por su actualización y versatilidad, así más instruidos y sabedores de cómo enfrentarse tanto a la falange como a los poderosos elefantes, derrotaron al rey Pirro de Epiro, en la batalla de Benevento. Sin embargo su historia no acaba aquí, sino que una vez que regresó a su reino, se lanzo a la conquista de Macedonia cosa que logró, para no conformarse con ello, atacar posteriormente a Esparta, donde en esta ocasión fue derrotado.

De nuevo fue reclamado ahora en esta ocasión por la ciudad de Argos, en plena guerra civil, solicitando su ayuda la facción de Aristeas, Pirro incasable guerrero decidió acudir en su ayuda y fue allí donde encontró la muerte, tras el golpe de una teja en su cabeza que una mujer le lanzó.

Anuncios